Innovación Abierta vs Crowdsourcing

Nueva cuestión de debate planteada por nuestro profe, dándo lugar a algunos pequeños malentendidos:

“Otra palabra mágica de moda, la Innovación Abierta: os dejo aquí el enlace a una entrada en la portada de la ETSIT de la UPM sobre el tema… También tenéis algo más en este blog.

Pues resulta que algún compañero encontró un conjunto de ejemplos de innovación abierta que, aunque publicados con la mejor intención, nos llevaron a discutir sobre la confluencia o la frontera entre innovación abierta y crowdsourcing. En mi humilde opinión, algún ejemplo de los citados son más de crowdsourcing mezclado con marketing que de innovación (yo no metería aquí a Facebook, Sturbucks o Cocacola).

Yo creo que crowdsourcing e innovación abierta no es lo mismo, aunque puede haber un punto en el que se junten. Ocurrirá en casos concretos (y ahí, el crowdsourcing sí será una herramienta para la innovación).

Lo que yo entiendo (aunque puedo estar equivocada):

  • La innovación abierta tiene que tener por objetivo crear algo nuevo (y bien definido), y ser capaz de realizarlo e introducirlo en el mercado. El crowdsourcing, no necesariamente (un cambio de imagen de un producto, la mejora de un servicio, una consulta del potencial de mercado de algo, las pruebas de calidad de nuevas versiones o la apertura de una página a desarrolladores libres… para mí, nada de eso es realmente innovación; aunque en según qué casos pueda ser bastante “novedoso”).
  • La innovación abierta creo que se orienta más al mundo empresarial, científico, tecnológico… Muchas veces tiene lugar entre una empresa grande y varias pequeñas (por ejemplo, un gigante manufacturero y sus auxiliares); entre una empresa desarrolladora y la comunidad de científicos de su sector (por ejemplo, un laboratorio farmacéutico y los centros de investigación); entre una empresa tecnológica y el resto de actores de su mismo mercado (por ejemplo, un operador / creador de servicios de telecomunicaciones, los fabricantes de dispositivos que soportarán dicho servicio y los proveedores de contenidos). Añadid a eso las universidades, los pequeños centros de I+D y la comunidad de investigadores en general.
  • El modelo win-win tiene que estar bastante más claro para temas de innovación y ser completamente tangible. Bien porque se decida a priori un esquema de compartición de ingresos para el nuevo producto (“revenue sharing”), por intercambio de capacidades logísticas o de distribución, o porque la tecnología marginal desarrollada se ceda a la parte con menor capacidad teórica a cambio de la patente principal. (Se me ocurre que lo de las patentes debe de ser complicado en todo esto…).
  • Por último, está la plataforma que soportará a la comunidad, normalmente patrocinada por alguno de los grandes, aunque no necesariamente. La mayor parte están orientadas a la gestión de convocatorias abiertas y concursos de ideas (algo que ya se hacía antes de que nuestro mundo 2.0 propiciara su extensión y globalización). Aunque también existen plataformas más abiertas o “extensas”, que cubren muy diversas áreas de innovación diferentes (por ejemplo, industrial y tecnológica, eco-innovación y sostenibilidad, movilidad ciudadana, etc).

De estas últimas, me ha llamado la atención la red europea de Living Labs (ENoLL) que, como se puede comprobar aquí, también tiene unos cuantos miembros en España.

Para terminar, me gustaría citar una frase que he leído mientras repasaba el material del hilo y de otros foros, y que creo que resume el porqué de todo esto:

“Muchas veces el lugar dónde se definen los problemas no coincide con el ámbito en dónde se encuentran las soluciones”. (Antonio Lafuente, en MI+D, Ciencia 2.0)

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